miércoles, 19 de febrero de 2014

Siempre nos quedará......

Publicado en el Diario de la Bahía de Cádiz
Audio en radio Educom

Son días, ya semanas, en los que, a cierta hora, el gris de las nubes se cuela por los poros de las ventanas, por las páginas de los periódicos y las ondas de la radio. No son las noticias, que lo son, no son las ciclogénesis explosivas puestas en fila sobre el Atlántico, como los aviones se ponen en fila en las maniobras de aproximación a la pista de aterrizaje a un aeropuerto, no es por eso, pero también, ni siquiera por esos y esas "jóvenes" que " vienen con la edad de un siglo, y son viejos cuando vienen "(1), y que "cuando eran un leve pensamiento en la cabeza de su madre, habían decidido su futuro" (2) , pero algo ayudan, da la impresión que el invierno se instala y se consolida en el salón de mi casa.

Son muchas horas de andar a tientas en esta penumbra, dando tumbos entre imágenes en la imaginación que intentan servir de bujía, para que, al menos, ayude separar algunas tonalidades de la escala de grises, para no tropezar con los miedos, los reales y los ficticios, que intentan fijarse al cuello, y duelen como una contractura muscular que inmoviliza cualquier reflejo de autodefensa.

Tardes de calles vacías, de reflejos en charcos de agua en aceras y adoquines como únicos testigos de la soledad de esta ciudad, que se recluye en sí misma, esperando que la luz y el levante despierte de nuevo la vida. Un grupo de jubilados alemanes cruza la plaza siguiendo a un paraguas que lucha por no servir de testigo de esta visita, mientras una paloma da fe, desde la cabeza de la estatua que "Emilio Castelar war ein Politiker und Schriftsteller"

Los azules, los verdes del mar que nos asedia desaparecieron, ahora un marrón, más agrisado que nunca, golpea los bloques del Campo del Sur, se come la arena de las playas y donde antes había huellas de pisadas de paseantes, aparecen piedras, lagunas que se vacían y llenan al ritmo de las mareas, reivindicando su derecho de ocupar su sitio, del que año tras año les desalojan. El mismo mar que nos acunaba hace sólo unos meses, hoy nos agita, nos golpea el hombro y nos invita a despertar de esta modorra generalizada.

Pero una mañana, el cielo recobra su luz, las torres vigías sus sombras, y en el mar sus verdes azulados dejan una espuma blanca sobre las mismas arenas que antes intentaba llevarse. Cinco críos y dos crías sustituyen al grupo de jubilados alemanes en la plaza y la paloma, que sigue atenta desde la cabeza de Castelar, es nombrada árbitro en un imaginario campo de fútbol, en el que los setos hacen de bandas y dos bolardos como única portería.

Una pareja de fenicios gaditanos, o de gaditanos fenicios, desde sus sarcófagos antropoides,-solo visitables por la mañana por decisión de alguna mente lúcida desde la otra esquina de la plaza -, despiertan con el griterío de verdes cotorras y los juegos infantiles en una Plaza Mina llena vida, en la que la aralia y la jacaranda compiten con el ficus y el ave del paraíso en mostrar su preñez de tallos llenos de brotes de vida.

Puede que otras nubes negras nos visiten, puede que el mar vuelva a teñirse de gris con tintes marrones, pero este respiro nos recuerda que si podemos llegar a la primavera más o menos intactos. Hablando de poder y de "si podemos", el próximo miércoles, el actor Wily Toledo presenta en Cádiz, en el salón de actos de la Facultad de Empresariales, esta plataforma que encabeza Pablo Iglesias, se merecen ser escuchados.

La tarde va apoderándose del día, un grupo pasa camino del Falla. Va todo el consejo de ministros, cantan y corean " Esto si que es una chirigota", ella se incorpora del sarcófago para escuchar mejor, él se desprende de sus auriculares, se miran y con la misma pasión que Rick decía a Ilsa en Casablanca dice : siempre nos quedara el carnaval.

(1)de Miguel Hernández.
(2)de Claudina y Alberto Gambino







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